Domingo, 23 Marzo 2014

Reavivando la gratitud

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reavivandolagratitudLa época de Acción de Gracias es una temporada maravillosa para acrecentar nuestra sensibilidad a las bendiciones otorgadas por Dios. El día de Acción de Gracias capta nuestra atención, sacude las telarañas y nos recuerda los regalos más preciados de Dios. Ese es uno de los motivos por el cual esta fecha ocupa un lugar tan especial en mi corazón. Reaviva en mí esa gratitud centrada en Dios que es la que el Señor demanda y merece –una que deberíamos estar manifestando todo el año.

Para estimular esa profunda gratitud, en nuestra familia tenemos una tradición que nos es de gran ayuda. Cada año, después de nuestra comida de Acción de Gracias, nos juntamos en la sala y enumeramos las bendiciones de Dios en nuestras vidas. Cada uno expresa su gratitud a Dios por sus abundantes bendiciones físicas y espirituales.

Permítanme compartir con ustedes cinco bendiciones que recibo cada año y que me inducen a agradecerle a Dios. Quizás le ayude a reavivar su gratitud.

Usted es salvo y lo sabe
Ningún trabajo de Dios está más alejado de mi comprensión -y más cerca de mi corazón- ni es más digno de gratitud, que la salvación. Antes de conocer a Cristo, cada uno de nosotros vivía en una prisión auto-impuesta. Culpables, condenados, ciegos espiritualmente y sin medios para pagar nuestra deuda, nuestro destino era la separación eterna de Dios.

Pero Cristo no sólo nos rescató del poder y la pena de nuestros pecados, sino que también nos elevó a un lugar de bendición. Nos salvó del castigo y nos llevó a la gloria. Quitó la amenaza del infierno y nos dio la esperanza del cielo. Nos liberó de la ira divina; y nos trajo bendición divina.

Hablamos y cantamos acerca de la salvación. La salvación es la esencia del Cristianismo. Agradecer a Dios por salvarnos debería ser la incesante tarea de nuestros labios –solo un corazón de piedra podría ofrecer algo menos.

Toda la verdad y nada más que la verdad
Vea media hora de noticias y dígame si no piensa en la palabra caos. El mundo está atrapado en él. Los conflictos abundan mientras que los sistemas religiosos, filosóficos y políticos se enfrentan. Abundan los problemas morales, sociales y económicos; pero escasean las soluciones. El proceso político está a la deriva en un mar de confusión. La vida son preguntas sin respuesta. No existe una guía concreta o un estándar para juzgar el bien y el mal, lo correcto de lo incorrecto. La supresión de la verdad nos hace pagar un alto precio.

Pero gracias a Dios, usted y yo tenemos un estándar eterno, objetivo, indiscutible e irrevocable en el cual podemos confiar para todos los temas de la vida. A partir de la verdad de la Escritura, podemos comprender los ciclos de la vida mejor que todos los educadores, filósofos, políticos y expertos sociales juntos. La palabra de Dios nos ofrece una ventana a los problemas reales que las personas enfrentan. Sabemos cómo ser buenos empleados, buenos esposos, cómo criar a nuestras familias, cómo amar a nuestro prójimo. El sentido de la vida no es una pregunta, es un hecho. Doy gracias a Dios por haber revelado Su verdad a nosotros y por permitirme el privilegio de estudiar y enseñar la misma.

Las tormentas de la vida
Quizás el tiempo más difícil para ser agradecido es cuando estamos frente a la adversidad, el desafío o una prueba. Cuando llega la tormenta, es raro como primera reacción dar gracias. Nunca es fácil ser agradecido por la adversidad, pero es lo correcto siempre. Sé por experiencia que los tiempos difíciles son aquellos en los cuales Dios más parece estar trabajando en nuestras vidas, fortaleciendo nuestros puntos débiles, confortando nuestras heridas y acercándonos a una mayor dependencia. Un conocido hombre de negocios ofreció esta perspectiva: “Los buenos árboles no crecen con facilidad; cuanto más fuerte es el viento, más fuertes son los árboles”. No dejemos de agradecer a Dios por los fuertes vientos que permite que soplen en nuestra dirección.

Iglesias fieles
Con tristeza digo que hoy en día algunas congregaciones parecen estar luchando con quiénes son, y cuál es su misión. Una crisis de identidad espiritual. Son atacadas implacablemente por modas pasajeras de doctrina, escándalos, divisiones, críticas internas y externas, pensamientos mundanos. Han caído bajo la presión. La reacción en cadena que esto crea es desgarradora. Se pone en peligro la doctrina; se pierde la efectividad. Se abandona el ministerio bíblico y se retira la bendición de Dios. Eso me apena y sé que lo apena a usted también. Sin embargo, podemos agradecerle a Dios por tantas iglesias que han permanecido en su curso a pesar de la presión, y por las muchas otras que luchan y que no han abandonado la pelea. Grandes o pequeñas, las congregaciones que permanecen fieles a la Palabra de Dios son aquellas que están vivas, vitales, prósperas, alcanzando a sus comunidades con efectividad y avanzando el Reino de Dios. Han resistido a las modas pasajeras, han permanecido fieles al llamado de Dios; y ahora están viendo su bendición. Estoy agradecido a Él por esas iglesias y por cómo me animan a mí y al cuerpo de Cristo.

Personas que marcan la diferencia
Una vez alguien hizo esta sabia observación: “Los amigos en la vida son como las columnas que sostienen el porche de la entrada de una casa. A veces lo sostienen a usted y a veces ellas se apoyan en usted. A veces, sólo es necesario saber que están allí”.

Ciertamente, eso ha sido verdad en mi vida. Le agradezco a Dios por todas las personas que añaden color y calidez a mi vida diariamente. Patricia, mi mejor amiga y esposa. Hijos y nietos amorosos. Todos los que trabajan conmigo por el bien del evangelio. Cada uno de ellos me enriquece grandemente y es un regalo muy personal que viene de la mano de Dios directamente. Estoy agradecido por los amigos -que veo y en quien he podido apoyarme y no en quienes -en poca medida- han podido apoyarse en mí.

Permítame animarle a no permitir que este día de Acción de Gracias pase sin antes hacer un inventario. La gratitud bíblica no debe abandonar nuestras mentes cuando pasa la temporada. Es una actitud, una respuesta a las circunstancias enfocada en Dios que debería dominar cada momento de cada día de todo el año.

Le deseo que usted, su familia y sus amigos disfruten una bendecida época de Acción de Gracias…todo el año!

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